JORGE GUILLÉN ÁLVAREZ
- Cántico
- Huerto de Melibea
- Del amanecer y el despertar
- Clamor
- Según las horas
- El poeta en su obra
- La expresión
- Lenguaje y poesía
- El argumento de la obra
- Entorno a Gabriel Miró
JORGE GUILLÉN ÁLVAREZ
PEDRO SALINAS
FEDERICO GARCÍA LORCA
- En primer lugar la televisión con un 44.1% .
- En segundo lugar el internet con un 29.4% .
- En tercer lugar las redes sociales con un 6.7% .
- En cuarto lugar la radio con un 4.8% .
- Por último los periódicos con un 4.4% .
En la actualidad los diferentes medios de comunicación nos mantienen al día sobre todos los sucesos y fenómenos que ocurren en el mundo, además otro de los principales beneficios que estos medios nos proporcionan es que ya no dependemos tanto de la edición del papel, pues con dar un click obtenemos toda la información necesaria del tema que sea.
Ahora bien, los medios de comunicación influyen en nuestra vida diaria de las siguientes formas:
1.- DEFINEN LOS MÁRGENES CULTURALES DE UN GRUPO SOCIAL.
Los medios difunden e informan elementos "fundamentales" para definir un grupo social (vestimenta, alimentación, tradiciones y costumbres), transmiten testimonios de como ha sido su proceso de evolución. Con base a toda la información que difunden nosotros comenzamos a generar nuestras propias conclusiones y terminamos determinando ciertas características que asignamos a dichos grupos, aunque posiblemente no sean las correctas.
2.- FOMENTAN EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO.
Los medios de comunicación, por medio de la información que nos proporcionan, nos dan un espacio para plasmar opiniones ya sea a favor o en contra, de lo que difunde. Es decir, nos permiten reflexionar y analizar nuestro entorno y la realidad para poder elaborar nuestro propio punto de vista.
En conclusión, los medios de comunicación tienen una gran influencia en la creación de nuestras opiniones y forma de vida, pues ellos nos brindan información algunas veces verificas y otras no. Pues no todos los medios respetan las normas, leyes y reglamentos que los rigen al igual que no toda la información es difundida de forma ética. Existen situaciones dónde se viraliza una información que es utilizada como una cortinilla de humo para que la población centre la atención en ducha información y lo estén pendientes de otras situaciones para que no se den cuenta de lo que realmente está sucediendo.
Por ello hay que tener mucho cuidado al momento de formular nuestras conclusiones y brindar nuestras opiniones, no debemos dejarnos llevar por todo lo que observamos o escuchemos, pues la mayor parte de las veces solo permiten que se visualisualice lo que les conviene y de lo que realmente importa solo se informa poco.
Anexos utilizados:
importancias.com
comunicación.senado.gob.com
TALLER DE COMUNICACIÓN, campo disciplinar de COMUNICACIÓN.
"LA CIUDAD PÉRDIDA"
Para el 2080 no habrá más que recuerdos de lo que era la maravillosa Cuidad de Villa Hermosa. Te preguntaras porque digo estas cosas, pon atención y comprenderás lo que trato de explicar.
Todo marcaba bien en la Ciudad de Villa Hermosa, era un dia soleado, los pajarillos cantaban armónicamente y la población brincaba de alegría, cuando llegó la noticia que la Ciudad del Este había sido invadida por un terrible virus mortal.
Los habitantes de Villa Hermosa creyeron que solo se trataba de políticas así que no le tomaron importancia al comunicado. Nadie tomo sus precauciones y siguieron con su vida normal, fiestas cada ocho dias, bailes y reuniónes a cualquier hora. Y ¡PUM! Cuando menos lo esperaban el terrible virus llegó a pisar les los talones, cada día los contagiados aumentaban y las autoridades de salud giraron un comunicado dónde se prohibía la realización de eventos y las clases presenciales se cancelaban, todo con el fin de que los habitantes mantuvieran el menor contacto posible, pero como era de esperarse la mayoría ignoro nuevamente estás indicaciones.
Ahora no queda más que ponerse de rodillas y recordar aquellas oraciones que el catesismo hizo que te aprendierás, pues es más fácil recordar que ser empáticos y responsables, y te lo digo yo que ahora me encuentro encerrada en mi casa esperando el nuevo comunicado dónde diga que se retoman las clases presenciales para volver a ver a los pocos amigos que aún me quedan :( .
EVALUACIÓN DE LA SITUACIÓN DE APRENDIZAJE. (microficciòn)
DESCRIPCIÓN DE NARNIA .
Narnia es una tierra de fantasía utilizada por C.S. Lewis para su serie de novelas juveniles "Las Crónicas De Narnia".
Alan, el legendario león crea el país de Narnia a partir de su canto. Este mundo de fantasía está poblado por animales parlantes y criaturas mitológicas que están en una eterna lucha entre el bien y el mal.
En Narnia algunos animales pueden hablar, las bestias míticas abundan y la magia es común.
Este mundo, a su vez, se divide en varios territorios :
*Narnia (en si), Archenland, Calormen y las Tierras Salvajes Del Norte .
En dichos territorios se encuentra (según el autor) :
La variedad de especies que habitan en Narnia son seres relacionados con antiguas mitologías (tales como la Griega y la Romana).
Algunas de dichas criaturas son:
Dichas criaturas son divididas, algunos pertenecen al bien y otras al mal. Pero todas protagonizan de diferente forma dándole sentido a la historia.
Axolotl (Julio Cortázar)
..... Desde la primera vez que llegue a visitar este acuario sentí una conexión extraña pero bonita, me sentía como pez en el agua.
Cómo si yo perteneciera a ese lugar y efectivamente hoy vivo en estás aguas. Mi vida dió un giro inesperado, termine convirtiéndome en un axolotl .
Aunque no dejo de pensar en cómo hubiera sido mi vida si no me hubiera obsecionado tanto con los axolots .Tal vez hubiera podido ser un contador, un abogado, un doctor o un excelente maestro.
Lo único que se es que soy feliz en estás aguas y que probablemente llegué otra persona con la misma atracción que yo y me acompañe en esta nueva vida, así podremos nadar lentamente y dejarnos llevar por la armonía y tranquilidad del acuario .
Mientras eso suceda esperaré a que de las orejas me crezcan trozos de coral o hasta que mi piel se vuelva completamente rosada, mis ojos se queden cristalinos y azules como el cielo . Aunque me llevará días adaptarme a este nuevo cuerpo y forma de vida, sin duda se que lo disfrutaré.
Literatura 1.
Ana Gabriela González Canales.
Actividad 13.
"Quinto Semestre".
AXOLOTL
Julio Cortázar
[Cuento - Texto completo.]
Julio CortázarHubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.
El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada. Bajé por el bulevar de Port Royal, tomé St. Marcel y L’Hôpital, vi los verdes entre tanto gris y me acordé de los leones. Era amigo de los leones y las panteras, pero nunca había entrado en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las rejas y fui a ver los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios, soslayé peces vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotl. Me quedé una hora mirándolos, y salí incapaz de otra cosa.
En la biblioteca Saint-Geneviève consulté un diccionario y supe que los axolotl son formas larvales, provistas de branquias, de una especie de batracios del género amblistoma. Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de las lluvias. Encontré su nombre español, ajolote, la mención de que son comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de bacalao.
No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardin des Plantes. Empecé a ir todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los acuarios sonreía perplejo al recibir el billete. Me apoyaba en la barra de hierro que bordea los acuarios y me ponía a mirarlos. No hay nada de extraño en esto porque desde un primer momento comprendí que estábamos vinculados, que algo infinitamente perdido y distante seguía sin embargo uniéndonos. Me había bastado detenerme aquella primera mañana ante el cristal donde unas burbujas corrían en el agua. Los axolotl se amontonaban en el mezquino y angosto (sólo yo puedo saber cuán angosto y mezquino) piso de piedra y musgo del acuario. Había nueve ejemplares y la mayoría apoyaba la cabeza contra el cristal, mirando con sus ojos de oro a los que se acercaban. Turbado, casi avergonzado, sentí como una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo del acuario. Aislé mentalmente una situada a la derecha y algo separada de las otras para estudiarla mejor. Vi un cuerpecito rosado y como translúcido (pensé en las estatuillas chinas de cristal lechoso), semejante a un pequeño lagarto de quince centímetros, terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro cuerpo. Por el lomo le corría una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que me obsesionó fueron las patas, de una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas minuciosamente humanas. Y entonces descubrí sus ojos, su cara, dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de un oro transparente carentes de toda vida pero mirando, dejándose penetrar por mi mirada que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior. Un delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendedura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrescencia vegetal, las branquias supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se enderezaban rígidamente y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, yo veía los diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos mucho, y el acuario es tan mezquino; apenas avanzamos un poco nos damos con la cola o la cabeza de otro de nosotros; surgen dificultades, peleas, fatiga. El tiempo se siente menos si nos estamos quietos.
Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaz de evadirse de ese sopor mineral en el que pasaban horas enteras. Sus ojos sobre todo me obsesionaban. Al lado de ellos en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el guardián tosía inquieto) buscaba ver mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada al mundo infinitamente lento y remoto de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo en el cristal, delante de sus caras no se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían ardiendo con su dulce, terrible luz; seguían mirándome desde una profundidad insondable que me daba vértigo.
Y sin embargo estaban cerca. Lo supe antes de esto, antes de ser un axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las manecitas… Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo creo que era la cabeza de los axolotl, esa forma triangular rosada con los ojitos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No eran animales.
Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología. Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «Sálvanos, sálvanos». Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos seguían mirándome inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante yo sentía como un dolor sordo; tal vez me veían, captaban mi esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus vidas. No eran seres humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de una crueldad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora?
Les temía. Creo que de no haber sentido la proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme solo con ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme un poco desequilibrado. No se daba cuenta de que eran ellos los que me devoraban lentamente por los ojos en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no hacía mas que pensar en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente. Los ojos de los axolotl no tienen párpados.
Ahora sé que no hubo nada de extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana al inclinarme sobre el acuario el reconocimiento era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua. Espiaban algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotl. No era posible que una expresión tan terrible que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, no portara un mensaje de dolor, la prueba de esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían. Inútilmente quería probarme que mi propia sensibilidad proyectaba en los axolotl una conciencia inexistente. Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo nada de extraño en lo que ocurrió. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos trataban una vez mas de penetrar el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila. Veía de muy cerca la cara de una axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra el vidrio, en vez del axolotl vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó y yo comprendí.
Sólo una cosa era extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible. Él estaba fuera del acuario, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario. Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo supe en el mismo momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario.
Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un axolotl, ajeno a su vida de hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él -ah, sólo en cierto modo-, y mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no vuelve, me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl.
Poema : LAS MUJERES Su piel es suave como los pétalos de las rosas, y su resaltante belleza las hace lucir como unas diosas. Ellas son ...